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dc.contributor.advisorLazo Behm, Jaime
dc.creatorZúñiga Madrigal, Juan Carlos
dc.date.accessioned2019-11-26T20:15:18Z
dc.date.available2019-11-26T20:15:18Z
dc.date.issued2019-11-26
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10669/79937
dc.description.abstractLas convulsiones neonatales (CN) representan un síntoma de afectación neurológica, resultante de una rápida despolarización de las células cerebrales que llevan a una excesiva actividad eléctrica sincrónica. En la práctica médica, el objetivo principal reside en su identificación semiológica, su adecuada clasificación etiopatogénica, y así poder establecer una orientación terapéutica y pronóstica. Su incidencia varía entre 1.5-5/1000 nacidos vivos en Estados Unidos, y puede ser aún mayor según factores de riesgo específicos, como sucede a menor edad gestacional y peso al nacer (1,2,3). Un tipo de clasificación clínica de las convulsiones neonatales, de acuerdo a sus manifestaciones motoras, las subdividen dentro de los siguientes tipos: clonías focales o multifocales, crisis tónicas focales o multifocales, mioclonías focales o multifocales, crisis sutiles, espasmos epilépticos. Las convulsiones en el neonato pueden ser difíciles de distinguir de eventos anormales, eventos paroxísticos no convulsivos o comportamientos normales del recién nacido, por lo que un EEG es requerido a menudo para distinguir entre estos. Las CN sintomáticas pueden ser el resultado de una amplia gama de posibles etiologías. La mayoría de estas se pueden categorizar ampliamente como: encefalopatía neonatal hipóxico-isquémica (causante de dos tercios de las CN), lesiones cerebrales estructurales adquiridas (incluidos el accidente cerebrovascular isquémico y hemorrágico), alteraciones metabólicas, infecciones del sistema nervioso central, intoxicación o retirada de medicamentos y errores innatos del metabolismo. Los síndromes de epilepsia neonatal representan solo un 1% de los casos de convulsiones neonatales. La mayoría de las convulsiones neonatales son manifestaciones sintomáticas de una lesión cerebral aguda por lo que van a requerir de un tratamiento urgente y específico. Por lo tanto, la evaluación de una etiología subyacente debe ocurrir en conjunto con el diagnóstico y tratamiento de las convulsiones, tomando en cuenta desde antecedentes familiares, maternos, perinatales y hallazgos importantes al examen físico, hasta un abordaje escalonado de laboratorios y estudios de gabinete. Después de la estabilización inicial de las vías respiratorias y el apoyo cardiovascular y la identificación y corrección de la terapia etiológica específica, la siguiente decisión es si iniciar la terapia con medicamentos anticonvulsivos. El EEG es crítico en el diagnóstico y tratamiento de las convulsiones neonatales, y los expertos abogan por el tratamiento de las crisis electrográficas clínicas y subclínicas. El fenobarbital se ha utilizado durante mucho tiempo como terapia de primera línea para las convulsiones en recién nacidos. Desafortunadamente las drogas anticonvulsivas de primera elección (o sus combinaciones) no son a menudo suficientemente efectivas para neonatos con crisis repetidas y además generan preocupación sobre su potencial neurotoxicidad. Actualmente no hay consenso sobre la elección de medicamentos de segunda línea, que a menudo varían entre fenitoína, lidocaína, levetiracetam o midazolam. El factor más importante que determina la evolución de las convulsiones es su causa. El deterioro neurológico, el retraso en el desarrollo y la epilepsia posneonatal son comunes entre los sobrevivientes.es_ES
dc.language.isoeses_ES
dc.subjectConvulsioneses_ES
dc.subjectNeonataleses_ES
dc.titleRevisión Bibliográfica de Convulsiones Neonataleses_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/masterThesises_ES
dc.description.procedenceUCR::Vicerrectoría de Investigación::Sistema de Estudios de Posgrado::Salud::Especialidad en Neonatologíaes_ES


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